Últimamente se convirtió en una “moda” que los clanes políticos, buscando aferrarse al poder, simplemente pongan a sus esposas como “sucesores naturales” en el cargo, como si el nuestro fuera un régimen monárquico – feudal. Tal es el caso del “rey cedralense” Aldo Marecos, quien tras dos periodos consecutivos en el cargo de intendente, ahora puso a su esposa para sucederlo. ¡A rey muerto, reina puesta!
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Lo mismo sucede en Raúl Peña, donde el intendente Gustavito Cano, tras dos periodos al frente del ejecutivo municipal, ahora postula a su media toronja Marcia Petri para el cargo y así seguir “manejando” la municipalidad por otros cinco años más. Y lo peor de todo es que la ciudadanía les sigue la corriente a estos impresentables a votazo limpio. ¡Que notable, che!
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Un caso similar y aún más especial es el de Franco, donde el cuestionado intendente Godoy le puso a su señora, la diputada Roya Torres, para tomar las riendas de la institución. Conocidos ya hace tiempo como la “parejita Real franqueña”, estos desvergonzados ni se inmutan con las denuncias de corrupción, nepotismo, nepobabies, que les afectan hace años. ¡Lo importante es facturar, chamigo!
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El ingreso a Paraguay de vehículos robados en Brasil, sigue siendo una actividad constante en la frontera. Detrás existe toda una estructura criminal que utiliza a mujeres y menores de edad para burlar los controles. Lo más grave es que dentro de esta estructura aparecen involucrados policías retirados y en actividad, que aprovechando su condición de uniformados, tienen facilidades para movilizarse libremente con los vehículos “cabritos” en todo el territorio nacional. ¡Paraguay, paraíso de las mafias!
