Está bien que el intendente de Cedrales destituya a funcionarios corruptos. Lo que no está bien es que él, como jefe comunal y máxima autoridad, se involucre afectivamente con funcionarias subalternas y después, cuando hay problemas de índole particular, quiera “solucionar”, echando a las afectadas de la institución municipal para “no mancillar su buen nombre”, como tampoco lo son las agresiones físicas. Si es verdad lo que denuncia una exfuncionaria, este señor no puede seguir en el cargo ni un día más. ¡Que bárbaro!
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Está jodida la situación en el Hospital Distrital de Franco; médicos y enfermeras son agredidos en Urgencias, un fanático religioso crea problemas porque “su Dios” no permite que su hijo recién nacido quede internado, además de los viejos problemas de infraestructura, que hace poco causaron la muerte de un niño de 8 años. Los concejales franqueños pidieron una urgente reunión con autoridades sanitarias, pero fueron ninguneados. ¡Lamentable!
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El 90% del mobiliario escolar a nivel país será renovado gracias a un convenio entre el MEC y la Itaipu, pero nuevamente la oposición y medio$ afine$ se quejan por supuestas irregularidades. Está bien que los diputados, senadores y demás conozcan su rol de contralores y siempre denuncien todo lo malo, sin embargo, cuando el resentimiento y el odio perjudican al eslabón más frágil de los habitantes, los niños, habría que reflexionar hasta qué punto es saludable decirle “no” a todo y ser “contrera” solamente para contrariar. ¡Hay que cambiar de estrategia, compañero!
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Gracias al GPS instalado en una moto robada, se pudo recuperar una importante cantidad de biciclos robados, guardados en un desarmadero clandestino en el barrio Remansito. Hay muchísimos de este tipo de aguantaderos por los barrios Remansito, San Rafael y San Miguel, sin embargo, la Policía “no sabe ndaje” de su existencia. ¡Jagua to’u nde bola!
