Romper con la cadena de mediocridad
El alto índice de docentes aplazados en los concursos para acceder a cátedras revela una problemática compleja que requiere una intervención urgente desde el Ministerio de Educación.
Los resultados que superan el 70% de baja interpretación lectora de profesores de departamentos, entre ellos Alto Paraná, es lo más relevante de este resultado, pues refleja realidades de la educación en todos los niveles, siendo más que urgente romper con esta cadena de mediocridad que se traslada a las clases, de las clases a las universidades.
Las acciones a emprender deben estar orientadas a mejorar la formación, evaluación y acompañamiento de los docentes, ya que de su preparación depende la calidad educativa del país, pues son los actores principales de esta hoy “película de terror” en materia de instrucción.
Es necesario que los programas de formación inicial y continua se ajusten a los estándares actuales de calidad educativa. La secretaría de Estado del ámbito, debe colaborar con las universidades e institutos formadores de docentes para garantizar que los egresados estén capacitados no solo en los contenidos de las materias, sino también en pedagogía, didáctica y manejo de las nuevas tecnologías. Los docentes deben tener acceso a capacitaciones permanentes, con especial énfasis en áreas como innovación educativa, enseñanza basada en competencias y gestión de aulas diversas e inclusivas. Pero ni siquiera en compresión lectora se tiene buena calidad, en los demás ámbitos, como los citados sería un milagro estar a nivel. Estas capacitaciones deben ser obligatorias y sistemáticas para garantizar una actualización constante del cuerpo docente.
Los concursos de acceso a cátedras deben ser transparentes y rigurosos, pero también justos y coherentes con la realidad del ejercicio docente, pues impartir temas correspondientes y pedir soluciones a temas de física cuántica no es precisamente correspondiente. El Ministerio debería revisar los criterios de evaluación y las pruebas aplicadas para asegurarse de que midan adecuadamente las competencias necesarias para el aula, y no solo conocimientos teóricos que a veces no reflejan el contexto práctico de la enseñanza. Para aquellos profesores que no logren superar los concursos, se deben implementar programas de mentoría, donde educadores experimentados los acompañen en la identificación de sus debilidades y en la mejora de sus capacidades pedagógicas.
En muchos casos, la falta de recursos y la precariedad de la infraestructura escolar afectan el desarrollo de las habilidades docentes. El gobierno debe asegurar que las instituciones educativas cuenten con recursos tecnológicos, bibliográficos y materiales suficientes para que los docentes puedan cumplir con sus funciones de manera efectiva.
Sigue siendo uno de los grandes desafíos del sector educativo en Paraguay invertir debidamente en el rubro.
Y todo esto es obligación del Ministerio de Educación y Ciencias, pues si no asume un rol proactivo y comprometido para afrontar el alto índice de docentes aplazados, es impulsora de la mediocridad manifiesta del rubro que perjudica a generaciones completas.
Garantizar que los docentes seleccionados estén preparados para enfrentar los retos de la enseñanza, impactando de manera positiva en el futuro de la educación del país, es el primer paso para salirse de lo paupérrimo.
