La impresentable jueza Liz Paola Espínola ahora quiere sacarle la nalga a la jeringa, alegando cualquier excusa barata para justificarse y “explicarle” a la ciudadanía por qué liberó a un delincuente incorregible como Librado Díaz Cabral, preso sambuku capturado la semana pasada con las manos en la masa. ¡No aclares que oscureces, señora jueza!
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Nadie en su sano juicio podría entender cómo a un delincuente, que en 2015 asesinó a sangre fría a un camionero en Pdte. Franco, y además posee otra condena por asalto, pueda ser liberado “los fines de semana” para disfrutar su libertad y seguir en lo suyo. Y que no vengan con el cuentito de que es trabajador, estudioso, responsable, buen chico, bla bla bla, que ya vemos las consecuencias. ¡Japoína!
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Finalmente, se conformó una mesa de trabajo para intentar reducir la contaminación visual que produce en Ciudad del Este la maraña de cables aéreos que “adornan” toda la ciudad. Enhorabuena, esperemos que todos los actores (Ande, telefónicas, proveedores de Internet, etc., etc.), sean conscientes y colaboren para acabar con esta situación. ¡Ovaléma, señores!
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Últimamente se viene hablando mucho de que ha aumentado la cantidad de trabajadores en el país, sin embargo, lo que todavía falta es empleo digno. De terror la historia contada por los empleados de una gasolinera del emblema Petrochaco, echados sin contemplaciones porque se negaron a trabajar el 1 de mayo, ya que la empresa no paga horas extra, ni salario mínimo vigente, ni IPS, ni nada. Y de esta clase de “empresarios” hay muchos. ¡Ipora nde patrón!
