Hay persona$ que están en la función pública y que facturan como locos; tal es el caso del concejal colorado esteño Jaime Méndez, quien cobra un dineral en Itaipu y en la municipalidad de CDE también, llegando a un ingreso anual de más de 350 palo$. Mientras, hay gente que debe solventar a sus familias con 500 mil guaraníes al mes. ¡País de maravillas!
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Este tipo de inequidades son las que molestan mucho a la ciudadanía, al igual que el caso de los nepobabies, que se mantienen todos en funciones y cobrando millonadas, mientras los “comunes” deben laburar como máquinas a cambio de un salario miserable y hambreador. Hay que acabar con esa oligarquía de privilegiados de una vez por todas.
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Muchos municipios pequeños, como Iruña por ejemplo, tienen transporte universitario, es decir un bus propio y pagado por la municipalidad, para transportar a los estudiantes a sus universidades. Pero en Franco, comuna con ingresos millonarios, aparentemente no se puede, por la terquedad y desidia del intendente Godoy. ¡Ipora nde intendente!
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Mal de nunca acabar este “negocio” en la Policía, que permite a los delincuentes borrar simplemente sus antecedentes en el sistema informático. Cualquiera puede hacerlo, con tal de tener el dinerito suficiente para el efecto. Luego, bandidos “de la pesada” aparecen como “blancas palomitas”, en sus prontuarios. ¡Sólo en Paraguay!
